Estética trascendental (HTML)

Sean cuales sean el modo y los medios a través de los cuales una cognición refiera a cosas, aquello por lo cual refiere a las mismas inmediatamente y a lo que apunta todo pensamiento como medio es la intuición. Sin embargo, esta solamente tiene lugar cuando la cosa nos es dada; pero esto, nuevamente, solamente es posible, al menos para nosotros, los humanos, si esta nos afecta de cierta manera. La capacidad (receptividad) de recibir representaciones al ser afectados por las cosas se denomina sensibilidad. Es gracias a la mediación de la sensibilidad que las cosas nos son dadas, y solamente ella nos proporciona intuiciones; mediante el entendimiento, empero, estas son pensadas, y de él surgen concepciones. Pero todo pensamiento ha de referirse en última instancia, directamente o con rodeos (indirectamente), mediante ciertas marcas a las intuiciones, y con ello, en nuestro caso, a la sensibilidad, dado que las de otro modo no se nos puede dar ninguna cosa.

El efecto de una cosa sobre la capacidad de representación, en tanto que somos afectados por la misma, es la sensación [Nota del traductor X]. Aquella intuición la cual refiere a las cosas mediante sensación [Nota del traductor Y] se denomina empírica. La cosa indeterminada de una intuición empírica recibe el nombre de apariencia.

En la apariencia denomino materia de la misma a lo que le corresponde a la sensación, pero a aquello que hace que la multiplicidad de la apariencia pueda ser ordenada en ciertas relaciones lo llamo morfé de la apariencia. Dado que aquello que es lo único por lo que las sensaciones se pueden ordenar y configurar en cierta forma no puede ser a su vez una sensación, aunque la materia de todas las apariencias nos es dada solamente a posteriori, su morfé debe estar preparada a priori en la mente [Nota del traductor Z], y por lo tanto puede ser considerada separadamente de toda sensación.

Denomino pura (en sentido trascendental) a toda representación en la que no se encuentra nada perteneciente a la sensación. Así, la morfé pura de las intuiciones sensibles será encontrada en general a priori en la mente, en la cual toda multiplicidad de las apariencias es vista en ciertas relaciones. Esta morfé pura de la sensibilidad también se llamará intuición pura. De este modo, cuando separo en la representación de un cuerpo aquello que el entendimiento piensa de él, como sustancia, fuerza, divisibilidad., etc. y lo que pertenece a la sensación, como la impenetrabilidad, la dureza, el color, etc., me queda todavía algo de esta intuición empírica, a saber, extensión y forma. Estas pertenecen a la intuición pura, que tiene lugar en la mente como mera morfé de la sensibilidad, incluso sin una cosa efectiva de los sentidos o sensación.

A una ciencia de todos los principios de la sensibilidad a priori la llamo estética trascendental [Nota del autor 1]. Ha de haber, por tanto, una ciencia tal que constituya la primera parte de la doctrina trascendental de los elementos, en contraposición con aquella que contiene los principios del pensamiento puro, que será llamada lógica.

Por tanto, en la estética trascendental aislaremos primero la sensibilidad, separando todo lo que entendimiento piensa mediante sus concepciones, de modo que no quede nada más que la intuición empírica. En segundo lugar extirparemos también todo lo perteneciente a la sensación, de modo que solo quede la intuición pura y la mera morfé de las apariencias, que es la única que la sensibilidad puede proporcionar a priori. Con este análisis se descubrirá que hay dos morfés puras de la intuición sensible, a saber, el espacio y el tiempo, con cuya consideración nos ocuparemos ahora.

Notas

[Nota del traductor X]: En español los términos "sensibilidad" y "sensación" tienen la misma raíz léxica, algo que no sucede en alemán (Sinnlichkeit y Empfindung). El lector ha de tener presente que el uso de ambos términos es distinto en el sistema kantiano, siendo el adjetivo asociado a sensibilidad "sensible" y el adjetiuvo asociado a sensación "empírico".

[Nota del traductor Y]: Pese a que Kant se expresa en estos términos, conviene recordar que las intuiciones refieren inmediatamente a las cosas.

[Nota del traductor Z]: El traductor trata de respetar el texto original en la medida de lo posible, pero conviene tener en cuenta que los elementos a priori de la cognición se encuentran en el sujeto trascendental, no en la mente entendida como cerebro o tejido nervioso, ni tampoco como entidad metafísica con un estatus ontológico extraño.

[Nota del autor 1]: Los alemanes son los únicos que ahora utilizan la palabra "estética" para denominar lo que otros llaman crítica del gusto. Aquí se encuentra como razón la esperanza frustrada, que el excelente crítico Baumgarten captó, de traer el juicio crítico de lo bello a los principios de la razón, y elevar las reglas del mismo a ciencia. Pero este esfuerzo es en vano. Porque las reglas o criterios son, según sus fuentes más distinguidas, meramente empíricos y, por lo tanto, nunca pueden servir como leyes determinadas a priori por las cuales se rija nuestro juicio estético, es más, este último constituye la verdadera piedra de toque de la corrección de los primeros. Por ello, es aconsejable o bien volver a dejar que caiga en desuso esta denominación y reservarla para la doctrina que es verdadera ciencia (lo que también nos acercaría al lenguaje y al sentido de los antiguos, entre los que era muy famosa la división del conocimiento en αἰσθητὰ και νοητά), o bien compartir la denominación con la filosofía especulativa y entender la estética en parte en sentido trascendental y en parte en sentido psicológico.

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